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¿Cuál es la dieta cetónica y cómo se compara con la Dieta de la Zona?


Publicado por el Dr. Barry Sears


En los últimos meses hemos recibido un número de preguntas en torno a la opinión del Dr. Sears sobre la dieta cetónica y cómo es que se relaciona a la Dieta de la Zona en términos de salud y pérdida de peso.

¿Es la nueva tendencia en dietas o es tan buena para perder peso y para la salud como se pregona que lo es?


¿Qué es la dieta cetogénica?

La dieta cetogénica es una dieta alta en grasa, baja en carbohidratos que consiste en aproximadamente 75% de grasa, 20% de proteína y 5% de carbohidratos. Comparado esto con la Dieta de la Zona que es moderada en estos macronutrientes y da 30% de grasa, 30% de proteína y 40% de carbohidrato como calorías dietarias totales.

La dieta cetogénica se basa en hacer que el cuerpo entre en un estado de cetosis (de ahí “ceto”). La cetosis es un sistema metabólico de respaldo que se usa para dar al cerebro una fuente de energía, llamada cetonas, si la glucosa no está disponible o si los niveles en sangre caen demasiado bajos.


¿Porque tanta alharaca?

La popularidad de la dieta cetogénica se genera de la pérdida de peso rápida que produce y los beneficios a la salud percibidos.

Se piensa que esta dieta aumenta la capacidad del cuerpo para quemar la grasa corporal almacenada y bajar los niveles de insulina. Es importante hacer notar que la pérdida de peso que surge de esta dieta no es necesariamente pérdida de grasa, a pesar de ser la grasa el combustible preferido/principal en este plan de alimentación.


La pérdida de peso de la dieta cetogénica no es de grasa corporal almacenada.


En general, cuando se pierde peso, resulta de uno de tres factores: la pérdida de agua retenida, la pérdida de masa muscular o la pérdida de grasa corporal almacenada. El escenario ideal sería la pérdida de grasa corporal almacenada.

La dieta cetogénica puede promover una pérdida inicial de agua retenida que viene con el agotamiento de glucógeno (forma de almacenamiento de glucosa). Esto es porque el glucógeno almacenado retiene niveles significativos de agua. Conforme los niveles de glucógeno se reducen (debido a los carbohidratos limitados en la dieta), el agua retenida asociada con ese glucógeno almacenado también se pierde rápidamente a través de una mayor micción.

Aunque la pérdida de peso en la báscula puede ser considerable en los primeros pocos días de una dieta cetogénica, resultará en una pérdida pequeña de grasa corporal almacenada. La pérdida de grasa corporal almacenada viene sólo con la restricción calórica significativa dado de que el cuerpo tiene muchos procesos biológicos que nos ayudan a preservarla.


¿Por qué no se pierde grasa en la dieta cetogénica?

Las dietas cetogénicas son altas en grasa, lo cual significa que los niveles de grasa en sangre también se verán aumentados. Conforme la disponibilidad de glucosa en sangre disminuye y la disponibilidad de grasa aumenta, la flexibilidad metabólica (inherente en las células musculares) se cambia para usar la grasa circulante como la fuente preferida de combustible para la producción de energía (también conocido como A.T.P.) en vez de la glucosa. Esto conduce al mal entendido de que al ponerse en un estado de cetosis se quema la grasa corporal almacenada. En vez de ello, lo que pasa es que los niveles más altos de grasa en la dieta que entran a la corriente sanguínea ahora se vuelven la fuente de energía preferida.


Más aún, una dieta cetogénica que es baja en carbohidratos, baja los niveles de insulina, de manera que menos de esa grasa circulante puede ser almacenada en el tejido adiposo para un almacenaje a largo plazo.

La proteína también puede incrementar los niveles de insulina resultando en que la grasa circulante es transportada hacia adentro del tejido adiposo para su almacenaje.

Es por ello que el comer una dieta alta en grasa que contenga calorías excesivas, pero con niveles adecuados de proteína no resultaría en ninguna pérdida de grasa, aunque el contenido de carbohidratos de tal dieta pueda ser muy bajo.


Cambios hormonales y fisiológicos que se llevan a cabo en las dietas cetogénicas.

Lo que se sabe de estudios clínicos es que se llevan a cabo cambios hormonales significativos en las dietas cetogénicas, y no necesariamente para mejorar.

Aquí está un resumen de las hormonas sobre las que se tiene impacto cuando se sigue la dieta a largo plazo.





Disbiosis Intestinal:

Debido a que la dieta cetogénica es limitada en carbohidratos, no dará abasto de suficiente fibra fermentable para la salud intestinal. Esta falta de fibra fermentable reducirá la producción de ácidos grasos de cadena corta (SCFA) que se necesitan para mantener la integridad de la barrera mucosa y la unión apretada de la mucosa, así como incrementar la producción de células T regulatorias. El resultado final es una mayor probabilidad de endotoxemia metabólica que puede conducir a que se vuelva a subir de peso.


Pérdida de Masa Muscular:

La estimulación de la síntesis proteica requiere de la combinación de insulina (para impulsar a los aminoácidos a la célula muscular) y testosterona (para activar a los receptores que dan la señal para la estimulación de la formación muscular nueva. Ambas hormonas se ven disminuidas en la dieta cetogénica haciendo así difícil mantener la masa muscular.


¿Por qué la Dieta de la Zona es preferible a la dieta cetogénica?

Hace algunos años, nos dimos a la tarea de hacer pruebas para determinar cuál era mejor si la dieta cetogénica o la Dieta de la Zona.

Este estudio mantuvo tanto la ingesta proteínica y de calorías totales constante entre la dieta cetogénica y la Dieta de la Zona no cetogénica 10. Se controló la dieta por las primeras seis semanas mediante proveer toda la comida a los sujetos. Estas fueron dietas restringidas en calorías (1,500 calorías por día) para asegurar que habría suficiente déficit de calorías para determinar el efecto de las dos dietas sobre la pérdida de grasa corporal almacenada, lo cual puede ser logrado solamente si se mantiene un déficit de calorías por un período de tiempo suficientemente largo.

En las primeras tres semanas del estudio, la pérdida de peso de la Dieta de la Zona no cetogénica y de la cetogénica, fueron esencialmente la mismas.

Sin embargo, en el segundo período de tres semanas, la pérdida de peso en la Dieta de la Zona no cetogénica fue mayor que el comparado a la dieta cetogénica. Lo mismo fue cierto para la pérdida de grasa. Aunque se trataba de una dieta restringida en calorías, no hubo cambio en la masa sin grasa (es decir la masa muscular) de ambos grupos durante el período de seis semanas indicando que la ingesta de proteína (la cual fue igual en ambas dietas) era suficiente para ahorrar la pérdida de masa muscular.

El rango AA/EPA en sangre es indicativo de inflamación. En la dieta cetogénica, este marcador de inflamación se duplicó durante el período de seis semanas del estudio, mientras que hubo una baja ligera en la Dieta de la Zona no cetogénica. Más aún, el estado mental y la capacidad para el ejercicio de los sujetos que siguieron la Dieta de la Zona no cetogénica mejoró durante el estudio cuando se comparó con los de los sujetos que siguieron la dieta cetogénica.

Este estudio presente evidencía de que no hubo ventajas de una dieta cetogénica comparado a una dieta con iguales proteína, calorías y más carbohidratos y menos contenido de grasa como la Dieta de la Zona. Además, el estudio sugirió que una dieta cetogénica incrementa significativamente la inflamación en un período de tiempo relativamente corto comparado con la Dieta de la Zona no cetogénica.



Resumen

Aunque la pérdida de peso inicial (pero no necesariamente pérdida de grasa) en una dieta cetogénica pudiera ser mayor comparado con una dieta no cetogénica, no hay diferencias a largo plazo en la pérdida de peso en general.

Esto podría ser debido a los cambios en las respuestas hormonales inducidos por una dieta cetogénica. Más aún, los cambios hormonales e inflamatorios inducidos por una dieta cetogénica podrían tener consecuencias a la salud significativamente adversas como se sugiere por los estudios epidemiológicos.

La pérdida de grasa se logra sólo mediante la restricción calórica y puede mantenerse sólo si la dieta usada es una dieta que no cause hambre ni fatiga de manera que la pérdida de grasa pueda ser mantenida de por vida.

Esto puede lograrse mediante una dieta con restricción de calorías que sea adecuada en proteína para evitar la pérdida de masa muscular magra, que abastezca de niveles adecuados de carbohidratos para reducir la generación de cuerpos cetónicos y promueva la salud del intestino, mantenga los niveles adecuados de glucosa en sangre para el cerebro, y finalmente que contenga un nivel dietario de grasa bajo para promover el uso de la grasa almacenada para producir energía por el resto del cuerpo. Esta es la promesa de la Dieta de la Zona.

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